Laura Ribera EdOArtículo de opinión de Laura Ribera Barniol, miembro de Justícia i Pau Barcelona.

Nuestros hermanos y hermanas del Rif

Este último año la región del Rif, situada al norte oriental de Marruecos, ha sido titular en algunos informativos de telediarios españoles y catalanes y ha aparecido en las columnas de algunos periódicos. Quizás habremos oído a hablar de las manifestaciones populares en la ciudad de Alhucemas, de las reivindicaciones sociales para la mejoría de la situación sanitaria en la región, la educación y el trabajo, y para una representación y autonomía política más eficiente y representativa, entre otras.

Esta es una lucha que viene de lejos. Y a pesar de ser silenciada muchas veces, desde principios del siglo pasado esta región es conocida como el bled siba, o la tierra insumisa, no sólo por su negativa a pagar impuestos a principios del siglo XX sino también por su diferencia lingüística característica. Durante el reparto colonial la parte del Rif fue a parar a manos de los españoles y resultó una de las zonas más difíciles de someter. Los rifeños reaccionaron al militarismo español de manera resistente atacando desde las montañas que tan bien conocían. La rebelión fue tal que incluso en 1921 se proclamó la República del Rif, a pesar de que su duración fue de pocos años.
Con la independencia, la disidencia rifeña revivió y se vivieron períodos de dura represión por parte del Majzen, la élite dirigente del país. La falta de gestión política por parte de los estamentos políticos y reales, mezclada con ciertos favoritismos corruptos hizo que éstos perdiesen una buena oportunidad de crear buenas relaciones con los rifeños al no reconocer el Rif como una región el año 2014. La actualidad no es muy diferente a la situación pasada de esta zona: las protestas son reprimidas por la policía estatal, los manifestantes son detenidos y vejados, y sus demandas raras veces son escuchadas. Las protestas no tienen como objetivo reclamar más autonomía o la independencia. Hablan principalmente de karama, dignidad que ha sido herida muchas veces.

A la hora de reparar la dignidad de los rifeños, también juega un rol el Estado español que entre el año 1920 y el 1926 atacó indiscriminadamente a combatientes y civiles después que éstos se enfrentaron a sus deseos coloniales. Historiadores y supervivientes explican que el Estado español utilizó armas y gases químicos, como la iperita, el fosgeno y la cloropicrina, que aniquilaron a civiles, ganado y toda la vegetación que encontraban. El Estado español incumplía el Tratado de Versalles del año 1919 que prohibía el uso de armas químicas. ¿La respuesta? Silencio oficial y la continua negativa por parte del gobierno español de desechar la propuesta de ley de reconocimiento a las víctimas, o a las enmiendas realizadas a la Ley de la Memoria Histórica.

La verdad de lo que sucedió permanece enterrada en las montañas del Rif y se va perdiendo cada vez que las personas que aún lo recuerdan, fallecen. Marruecos no quiere enturbiar las relaciones con España ya que sus acuerdos comerciales están en juego. El Estado español no tiene intención de aclarar unos acontecimientos que, de hacerlo, le obligarían a aplicarlo también al propio territorio. Es importante recordar, hacer memoria para devolver un poco de justicia a las luchas dignas de los y las rifeñas.

Concluyo con Mohamed Faragi, quien vivió los bombardeos españoles durante la guerra del Rif y dice que “los españoles hicieron con nosotros lo que quisieron, en aquel momento estaban aquí y reinaban. Ahora muchos de nosotros [refiriéndose a la población rifeña] estamos allá, en España. Y ¿qué haremos? ¿Volver a luchar contra nuestros hermanos? No, nosotros perdonamos. Sólo queremos la paz”

Laura Ribera Barniol