Laura Ribera EdOArtículo de opinión de Laura Ribera Barniol, miembro de Justícia i Pau Barcelona.

Los colores “carne”

Estos últimos días pensaba en cuál podría ser el tema a tratar en esta sección Estado de Opinión y, para bien o para mal, la actualidad social y política está llena de sucesos. La polémica sentencia judicial de la Manada, el encierro por los derechos en la antigua Escuela Massana de Barcelona, el escándalo académico con los títulos de masters de algunos miembros del partido que gobierna el Estado Español, entre otros. A pesar de estos días tan intensos en reflexiones estructurales que aparecen en distintas redes sociales y debates, hay otra que hace días que aparece en algunas conversaciones en la calle o en el ámbito laboral: el racismo para con las personas negras.

Al salir de un encuentro con amigos el pasado domingo empecé a cavilar mientras volvía a casa andando y hablando con otra persona. Con ella, profesora de profesión, hablábamos de la importancia de mostrar a los alumnos contenidos más allá de los propios libros donde se reflejaran modelos sociales y culturales diversos. Decíamos que tener varios modelos, y no uno preestablecido, quizás podría ayudar a los alumnos a ser más críticos con su propio entorno. De camino nos encontramos con otro conocido que se unió a la conversación. No obstante, de buen principio afirmó que “el racismo hacia las personas negras era ya cosa del pasado, puesto que ahora el racismo afecta a las diferencias culturales y sociales de las personas sea el que sea su aspecto físico”. Sin ser una persona racializada y sin negar la existencia de discriminaciones y aversiones contra ciertas diferencias culturales y sociales, esta afirmación me perturbó.

No han pasado ni tres días cuando en el trabajo unos niños y niñas —blancos— de entre seis y nueve años hablaban del “color carne”. ¡Eh! Alarma activada de nuevo: aprovechándome de la inocencia les he seguido la conversación. Convencidos de que el color carne es el de “su piel” han quedado sorprendidos mirándose los brazos en el momento de pensar que las pieles tienen tonalidades distintas. Y en este sentido, quizás la señora que nos hablaba el domingo era sólo un reflejo de lo que socialmente hacemos. Tendemos a pensar que las cosas que no nos afectan o que no las tenemos cerca, no existen, que son parte del pasado. ¿Las personas negras aún tienen que recordarnos constantemente cómo les afecta el racismo latente en todas partes o que sí que sigue existiendo? No han de dejar de hacerlo, pero éste es un asunto multilateral. Quien lo perpetúa y no lo ve es responsable de sus acciones y de sus consecuencias. No podemos caer en la trampa y decir que “no lo sabíamos”, “no nos lo imaginábamos”, etc. Vivimos con la hiperconexión en todas partes y no podemos justificar que se nos escapen palabras y conceptos discriminatorios en muchos ámbitos y momentos. No sufrir la discriminación de manera directa no nos tiene que detener en la denuncia. Nosotros también tenemos que promover el cambio. Necesitamos unidad en este camino.


Laura Ribera Barniol

Estos colores también son “carne”

 Fuente: Blog Fer de Mestres